Mirar

Cuando era niña me compraba muchas revistas. Me transportaban a un mundo imaginario (siempre he tenido mucha imaginación; de hecho, sigo teniéndola). Con la llegada de internet mi mundo cambió por completo. Descubrí Flickr y millones de fotos bonitas donde inspirarse. Ver la vida de otros (no de una forma cotilla, eso no). Y ahora, tenemos todo al alcance de la mano. Gente que cuenta su vida en blogs, fotos personales en instagram, detalles de tus pensamientos en twitter… y un sin fin de posibilidades que nos hacen mirar y mirar sin parar.

Ya no necesito comprarme revistas para ver otras cosas, basta con conectarme a internet. Ya sé que esto lo sabemos todos, pero sinceramente sigo comprando revistas y sigo mirando más allá de mi imaginación. Y no cambiaría mi infancia, la volvería a tener tal y como la tuve. Alucino con niños que saben manejar mejor que yo cualquier aparato electrónico, pero deberían sentir envidia de mi infancia, porque yo no siento ninguna envidia de la de ellos.

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