Horas de autobús

Pensamientos

Por regla general suelo coger el coche, pero últimamente prefiero el autobús. Así no tengo que buscar aparcamiento que me desespera y no tengo que pensar en el tráfico. Por otro lado, tengo tiempo para leer, escuchar música y observar a la gente. Discretamente, claro, nunca se sabe como puede reaccionar alguien cuando se le mira.

Hay personas de todo tipo

Los que escupen en el suelo pensando que es la calle (todavía sigo impactada por el poco civismo). Los que tiran los envoltorios de su desayuno. Los que huelen a colonia barata. Los que nunca se duchan. Los que huelen bien. Los que hablan a gritos. Los que te cuentan su vida sin darse cuenta de que llevas los auriculares puestos y de que no te interesa lo que te puedan contar. Los que te saludan como si te conocieran. Los que te preguntan si es la linea correcta para su destino (como si yo me supiera las paradas de los diferentes autobuses de la EMT, y más ahora que hay mucho lío con los cambios que han realizado). Los que ves todos los días a la misma hora. Los que son guapos. Los que son feos. Los que se levantan para que otros se sienten. La señora con el carrito de la compra pisando a todo el mundo. La vecina del quinto, universitarios, extranjeros, jóvenes, mayores…

Disfrutando del camino

La mayoría de las veces voy bien, puedo decir que disfruto del camino (Paul Auster me ayuda en estos momentos y ya tengo otros dos libros esperando a ser devorados). Me pongo mis auriculares, conecto la música para que la gente que habla para todo el autobús no me moleste en mi lectura. El otro día casi se me pasa la parada. Menos mal que me dio por mirar por la ventana. Habría tenido que andar demasiado, que por otro lado, no está mal hacer un poco de ejercicio matutino, pero es que el viento helado de últimamente no me ayuda mucho en mis paseos mañaneros.

 

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